No hay una ola ultra en las democracias: es una corriente de fondo

No es una ola: es una corriente de fondo. El avance desde hace una década de candidatos y partidos ultranacionalistas, populistas o de extrema derecha en las democracias de Europa y América ha tenido altibajos. Acelerones y frenazos y, de nuevo, acelerones. El último, esta semana, con la victoria, con unos días de diferencia, de Javier Milei y Geert Wilders en dos países tan dispares como Argentina y Países Bajos. El éxito en las urnas de Milei, elegido presidente, y Wilders, que no tendrá fácil encontrar una mayoría para ser primer ministro, llega después de las derrotas de la derecha nacionalista en países como España y Polonia. En el Reino Unido, los laboristas se ven a las puertas del poder después de una travesía del desierto de casi tres lustros.

Seguir leyendo